viernes, 15 de mayo de 2015

AS

Alberto Contador tomó la salida en la séptima etapa del Giro, 264 kilómetros entre Grosseto y Fiuggi, sin aparentes problemas en su hombro izquierdo. “Pasé buena noche, con calmantes, y espero que me responda bien. La moral anda arriba. A ver si no llueve”, comentaba el líder de la carrera ante los medios. El cielo se encontraba encapotada en Grosseto, y apunta que habrá precipitaciones. La jornada será muy larga, con curvas y bastante sube y baja. Sin embargo, en el Tinkoff eran optimistas con la salud del madrileño: “Le vemos motivado, con ganas de pelear y seguir adelante”.

Contador amplió sus explicaciones: “Los compañeros me tendrán que ayudar con la comida y yo debo evitar pasar el brazo por encima de la cabeza para que no se me vuelva salir, pero me siento confiado, he trabajado mucho para afrontar estas tres semanas y el Tour”. Los doctores confirmaron lo anunciado en el parte médico de ayer: que su “articulación sufre inestabilidad”, aunque no creen que tenga ningún problema para continuar en competición y llegar a Milán. Contador dijo que se le dislocó dos veces, y para la etapa de hoy se le ha fijado el hombro con un vendaje y una kinesiotape.

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