Madrid, 22 abr (EFE).- Un gol del mexicano Javier
'Chicharito' Hernández a dos minutos del final metió al Real Madrid en
semifinales de Liga de Campeones (1-0) y derribó el muro del Atlético de
Madrid al octavo intento, que sólo cedió en inferioridad numérica por
la expulsión del turco Arda Turán.
Con rostro de perdedor en el pulso personal de
Carlo Ancelotti ante Diego Simeone, el italiano dinamitó el derbi
madrileño europeo con un movimiento inesperado. Situó a Sergio Ramos en
el centro del campo y no como mediocentro, en una extraña posición caído
a banda derecha donde aumentó el músculo, ganó todo por alto pero
estuvo incómodo con la pelota, jugando hacia atrás para no perderla. Una
innovación el día más importante de la temporada.
El único precedente
había acabado con el camero expulsado en el Camp Nou. Un error del que
se arrepintió Ancelotti pero al que recurrió para dejar definitivamente
señalado a Asier Illarramendi, que ya sabe el camino a la puerta de
salida del club. El Real Madrid igualaba la fuerza rojiblanca en la zona
de máquinas, decisiva en el maratón de derbis de esta temporada de
alegrías para los de Simeone.
Sabía lo que le esperaba
el técnico argentino y su equipo aguantó el tipo de inicio. Con diez
jugadores en 25 metros, retrasando de inicio demasiado la línea
defensiva, entregando la posesión al rival. No hubo salida en tromba
blanca, pero un disparo de Kroos y la inspiración de James invitaban a
soñar al madridismo. La ausencia de Bale no tocó el 4-3-3 de Carletto.
Cristiano sentía impotencia pegado a la cal de la banda izquierda y se
liberó buscando protagonismo, con la ansiedad de los días grandes.
Sin Marcelo, Bale ni Benzema, al futbolista que
más añoraba el Real Madrid era Luka Modric. Faltaba el jugador que
traspasa líneas, Ramos no estaba para esa tarea e Isco cayó en la
telaraña rojiblanca, desconocido en sus últimos partidos, como si se
hubiese caído su autoestima al sentirse señalado cuando fue mandado al
banquillo. Tiago sacaba la cabeza en la lucha, poniendo la pausa que le
faltaba al resto de sus compañeros. Saúl superado por la grandeza de la
cita obligaba a Simeone a modificar su dibujo inicial. Del 4-4-2 al
4-1-4-1 con trivote y Griezmann en banda izquierda para tapar las
continuas subidas de Carvajal.
Ese movimiento de pizarra sirvió para que el
Atlético adelantase metros y mostrase que tenía algo que decir. Un plan
que cumplir superados los minutos en los que el dominio del Real Madrid
debía transformarse en impotencia. La llegada de Carvajal no se repetía
por la izquierda, donde se añoraba a Marcelo con un Coentrao alejado de
su mejor momento físico. Desde la derecha llegaba un centro que remataba
mal el 'Chicharito'.
Sintió el mexicano que era su día, el que tantos
meses llevaba esperando, y fue un guerrero hasta que recogió el mayor
premio. A su movilidad y desmarques añadió una lucha extrema por cada
balón que le situó entre los mejores de la cita. El Real Madrid jugaba
al ritmo de James. El colombiano siempre tenía algo que decir cuando
tocaba el balón. Vertical, directo a por el rival. Dejó a 'Chicharito'
con la portería ante él, escorado, pero chutó al lateral de la red.
Llegaban errores
impropios del Atlético de Madrid que le conducían a la duda. Una mala
salida de balón de Gámez dejó la pelota muerta para que Cristiano
chutase cruzado. Pasaban quince minutos cuando asomó por el área de
Casillas por primera vez. Con su nueva arma ofensiva, los saques de
banda de Gámez que tras el rechace lo enganchó Koke desviado.
Sin alardes ofensivos el duelo pasó a ser de
intercambio de golpes. Una falta de James la respondía Gámez con un
disparo que blocaba Iker. Un centro magnífico del colombiano lo remató
Chicharito y Juanfran salvó a su equipo. Cristiano lo probaba a balón
parado pero se topaba con una pesadilla llamada Oblak.
El portero esloveno se agigantó como en la ida a
un minuto del descanso. Salvó uno de esos errores que cuestan
eliminatorias, de Saúl en una mala salida de balón, que aprovechaba
James para dejar solo a Cristiano en el mano a mano que sacó Oblak a su
izquierda.
Nacía la segunda parte con un guión abierto,
buscando un desenlace a una batalla futbolística que tuvo como
protagonista inesperado al colegiado alemán Félix Brych. Hasta la
decisión que marcó la eliminatoria la igualdad marcaba el duelo.
El Atlético de Madrid
mostraba una vez más que es el bloque más difícil de derribar, el peor
rival posible. Cuando recibió ocasiones apareció Oblak. Varane dejaba
dos testarazos en saques de esquina, Isco inventaba su mejor pase de la
noche para dejar solo al Chicharito que cruzó en exceso su disparo.
Era cuando el plan de
Simeone entraba en acción. Una película ya vista de forma repetida en el
Bernabéu. Pese a algún cambio extraño, como sentar a Griezmann cuando
comenzaba a haber espacios. Una indecisión de Varane y Casillas concedió
un córner, Gabi enganchaba un disparo que se estrellaba en la zaga
blanca. Un buen pase de Juanfran lo desperdiciaba Koke con un remate
blando a manos de Iker. Era el final, una entrada en plancha que nunca
sería amarilla para los rojiblancos y merecedora de la segunda amarilla
para los madridistas acabó con el turco en la ducha.
Restaban 14 minutos por jugar que se le hicieron
eternos al Atlético de Madrid. Las ocasiones llegarían. Oblak cerró su
exhibición sacando otra a Chicharito al minuto 80, saliendo rápido para
tapar portería y rozando el balón para mandarlo a córner, pero nada pudo
hacer a dos minutos del final.
Como en Lisboa, cuando todo llegaba a su fin, llegó el gol del Real
Madrid. Cristiano pidió el balón, rompió en velocidad, se asoció con
James y regaló el tanto al Chicharito. El fútbol premió al invitado, al
jugador que pasó del ostracismo a la titularidad en el día clave. La
explosión del Bernabéu más que por semifinales era por volver a tumbar,
siete partidos después, a un Atlético que vuelve a ser grande gracias a
Simeone.
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