Un inspector de la Unión Ciclista Internacional esperó nada más
entrar en meta a Alberto Contador (Tinkoff), Gilbert (BMC), Nocentini
(AG2R), Hesjedal (Cannondale) y Elissonde (FDJ) para requisar sus
bicicletas y someterlas a un examen en una carpa cercana al podio. La
razón, según el jurado técnico del Giro, "verificar la ausencia de
motores escondidos".
"Se procedió a verificar la bicicleta retirando el sillín y el eje
del pedalier para ver el interior", refirieron. Sin resultado.
L'Équipe denunció en un reportaje el pasado mes de abril que se
podrían estar utilizando motores camuflados. Algo de lo que se hizo eco
la Comisión Independiente para la Reforma del Ciclismo (CIRC). El
rotativo francés apuntaba a los numerosos cambios de bicicletas durante
las etapas que se daban en el pelotón. Precisamente, en la edición de
ayer de L'Équipe se calificó como un "misterio" el cambio de rueda que
efectuó Contador, que tomó una de su compañero Ivan Basso, tras el
primer descenso de Aprica camino del Mortirolo, donde el madrileño llegó
con 50 segundos de desventaja sobre Aru y Landa y acabó metiendo 2:13
al italiano en meta.
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El Tinkoff-Saxo justificó el cambio de rueda por un pinchazo.
L'Équipe apunta que no hay imágenes de televisión y que tampoco la radio
anunció el incidente. Los exámenes de la UCI, curiosamente, se
produjeron al día siguiente. El organismo presidido por Brian Cookson,
que ha expresado su "preocupación" por la posible llegada del dopaje
tecnológico, también realizó exámenes a las bicicletas en la pasada
Milán San Remo y la París-Niza.
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