La Era Mayweather está por terminar. Septiembre
próximo o la primavera de 2016, de ahí no pasará su reinado. Su
abdicación será por voluntad propia --así parece ser. Mientras quiso la
corona, nadie pudo arrebatársela.
¿Quién le sucederá en el trono de mejor peleador libra por libra? Esta es la pregunta que muchos se hacen.
Candidatos hay para sustituirle en el ranking (Gennady Golovkin, Sergey
Kovalev, Terence Crawford), pero son pocos los que reúnen los
ingredientes necesarios para convertirse en un fenómeno de masas como lo
ha sido Floyd.
Habrá un número uno, pero nadie podrá calzar los zapatos del gran Floyd. Al menos...no por el momento.
Algunos, como Saúl 'Canelo' Álvarez, son mediáticos y su nacionalidad
les acompaña, en cambio, no saben generar polémicas y carecen de la
maestría deportiva.
Otros, como Guillermo Rigondeaux o Gennady Golovkin (cada uno fiel a su
estilo), no tienen carisma ni respaldo de los medios pese a ser excelsos
sobre el cuadrilátero.
El boxeo es un deporte sui generis, al punto de que si Lionel Messi
fuera pugilista estaría olvidado en un rincón. O sea, no basta el
talento deportivo.
Adrien Broner es el hombre. Si tuviera que escoger al heredero de Floyd,
él sería mi candidato. No me gustan las copias, y creo que Broner es
una especie de clon defectuoso de Mayweather, pero en el país de los
ciegos el tuerto es rey.
Es incuestionable la calidad deportiva del púgil de 25 años y su
"Bronercentrismo". No llega al nivel de Floyd, pero está relativamente
cerca. Es un tipo excéntrico, que da de qué hablar. Y sobre el
cuadrilátero es más agresivo que su ídolo. La diferencia es que su
defensa no es tan hermética ni tan espectacular su velocidad de
movimientos y precisión en el golpeo.
La principal virtud que le acerca a la silla del trono tiene que ver
nuevamente con Floyd, quien se ha convertido en una especie de hermano
mayor, de maestro para él.
Con esa compañía asegurada, Broner tiene parte de la batalla ganada.
Nadie como Floyd sabe manipular a favor y en contra a los medios y la
opinión pública. Quienes lo aman pagan por verlo y los que lo odian
también pagan con tal de verlo perder.
La esencia de este deporte es el dinero y nadie ha hecho más que Floyd.
Si bien Broner se apresuró al moverse de 135 a 147 libras en busca de
grandes bolsas --aquel error lo pagó perdiendo el invicto ante el
argentino Marcos Maidana-- ahora se encuentra en las 140 libras, una
división que se ajusta mejor a su anatomía.
De cualquier manera, creo que Adrien Broner será una especie de
transición a la espera del verdadero rey, de uno que sea una verdadera
explosión mediática.
Antes de Floyd hubo reyes legendarios y después de Floyd no le quepan dudas de que también los habrá.
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