Llegar temprano al gimnasio, hasta unos 15 minutos antes que su entrenador Freddie Roach.
Incluir
en su menú diario tiempo de asueto para su familia y dejar que sea su
madre, doña Juana Vázquez, la que se encargue de su dieta.
Compartir
con su equipo de trabajo y de vez en cuando contar anécdotas. Sacar
tiempo para sonreír y disfrutar de un gran segundo aire.
Estas son
algunas de esas pequeñas cosas que Miguel Ángel Cotto ha puesto entre
sus prioridades desde hace unos años para acá. Detalles de vida que se
han encargado de devolverle la pasión por muchas cosas, especialmente
por el boxeo.
Y el momento en que han surgido todas estas cosas no podría ser el mejor.
Cotto
enfrentará al australiano Daniel Geale el sábado en el Barclays Center
de Nueva York en lo que será su primera pelea del recién firmado
lucrativo acuerdo con la empresa Rock Nation Sports que le garantiza $50
millones por tres peleas.
Una victoria sobre Geale le abrirá las
puertas a retos mayores, como quizás una pelea contra el mexicano Saúl
'Canelo' Álvarez, de la que se viene hablando desde hace mucho y que
podría cobrar vida en el mes de septiembre.
Cotto tiene sobre la
mesa las fichas para colocarse en la cúspide, gracias a un herido
panorama boxístico a raíz del decepcionante espectáculo ofrecido por
Floyd Mayweather Jr. y Manny Pacquiao el pasado 2 de mayo en Las Vegas
en una pelea que saqueo literalmente a éste deporte.
"Entiendo que
ha quedado más que evidenciado de que todavía nos estamos desempeñando a
nivel con el mejor talento joven y veterano del boxeo", expresó Cotto.
Tengo muchas ganas cada día que me levanto de la cama", agregó el peleador que tiene marca de 39-4 y 32 KO.
Mucho
se ha mencionado sobre el cambio que Roach ha generado en la persona de
Miguel Cotto. De hecho, ya suman juntos marca de 2-0 y esperan extender
la racha el sábado.
Sin embargo, más allá de eso, Cotto entró
indudablemente en un proceso de una madurez absoluta que a veces
sorprende hasta sus más cercanos allegados.
Ha sido una etapa de
encuentro consigo mismo y autoevaluación que seguramente comenzó poco
antes de que llegara Roach a traer el balance. El fallecimiento del
principal baluarte de su familia; su padre don Miguel Cotto Carrasquillo
en el 2010 vino acompañado de grandes ajustes.
"Aprendí de una
persona, la más importante para mí, que la familia lo es todo. Es la que
te mueve hasta el último latido. Hasta el último suspiro. Ese fue mi
padre. Me tocó de cerca. Lo viví durante 29 años y aprendí de él lo que
es hoy mi eje y el motor de mi vida", aseguró.
Su plan original en
el deporte de los guantes tenía fecha de expiración una vez cumpliera
los 30 años. Hoy ya suma 34 primaveras, aún está en el boxeo y sigue
contando.
"Mi viejo fue un trabajador incansable. Trabaja día y
noche por el bienestar y seguridad de su familia. Ese ejemplo de mi
señor padre, por ese ejemplo estará aquí, y estaré un tiempo más, pero
lo haremos bien. Entiendo que ha quedado evidenciado", añadió.
Cotto
lleva dos años y medio trasladando su campamento del Caribe al Este de
los Estados Unidos. El Wild Card Gym de Los Ángeles es ahora su segunda
casa y se siente muy a gusto allí.
Su próximo paso, el día que
decida salir de esas cuatro paredes, no será un nuevo entrenador.
Posiblemente el retiro y más adelante una magna celebración de
exaltación al Salón de la Fama.
Cotto vive un gran momento y hasta
caminando junto a su esposa Melissa Guzmán en ruta al gimnasio destila
esa gran vibra. Una mayor que la que trajo la semana antes de su combate
con Sergio 'Maravilla' Martínez en junio de 2014 y que para muchos fue
la señal inequívoca de que vendría una gran celebración.
"Miré
hacia Freddie en el momento en que tenía mirar hacia él. Jamás llegue a
él para buscar confianza. Llegué para trabajar duro. Creo que los años
me han asentado bien y estoy más ansioso que antes por el boxeo. Más
dedicado que antes. Hace dos años Miguel Cotto miré hacia Freddie con la
esperanza de poder encontrar algo que no veía. Freddie ha brindado
armonía, emociones y muchas cosa buenas que ya muchos han visto",
apuntó.
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