OAKLAND – Ajustes, decisiones, improvisaciones. La NBA está llena de
momentos y muchos de ellos salen de la cabeza de los entrenadores. Cada
uno con sus circunstancias, elementos, ideas y filosofías. El coach de Golden State Warriors,
Steve Kerr, decidió utilizar a 10 de sus jugadores en una opción que
tenía sus riesgos pero que acabó siendo de lo más acertada.
Además de que sus hombres de la banca completaron una actuación que a
la postre fue clave con una diferencia abismal de 25 puntos arriba con
respecto a la despoblada segunda unidad de Cleveland Cavaliers, Kerr logró darle descanso a sus jugadores primordiales. De esta manera, sólo Stephen Curry
sobrepasó los 40 minutos de juego y las alternativas fueron mucho
mayores para los californianos. Entonces llegó la prórroga, el momento
del todo por el todo en el que los Warriors sonrojaron a los ‘Cavs’ con
un balance de 10-2. Kerr acertó brindándole su confianza a la segunda
unidad.
Pero esto no es fruto de la improvisación. Cuando Kerr aceptó el
cargo de coach de Golden State, lo primero que hizo fue echar un vistazo
a la plantilla. Estudió pormenorizadamente los jugadores con los que
contaba y la noche anterior al campamento de verano convocó a sus
jugadores. Cenaron y trataron varios puntos, el más importante fue el de
darle participación a la segunda unidad. Quería que ellos, los Andre Iguodala, Shaun Livingston, Leandro Barbosa, Marreese Speights y Festus Ezeli completaran a los titulares. Su mensaje fue claro:
“Intentaremos usar a nuestra banca durante toda la temporada regular y
los playoffs y eso ha sido una parte importante de nuestro equipo. Como
hemos visto durante estos playoffs es nuestra segunda unidad la que
mueve el balón y hace que el equipo vaya hacia adelante. Esto no sólo
sucedió anoche, sino que lo vimos en otros partidos anteriores. A veces
nuestros titulares están un poco sobrecargados. Y usamos a los reservas.
A veces se necesita un ‘look’ diferente. También es positivo porque hay
una cierta química que reside en el apoyo en muchos de los jugadores”,
comentó Kerr.
El contrapunto llega del lado de David Blatt, uno de los más
cuestionados después de que utilizara a tres de sus hombres de la
segunda unidad, J.R. Smith con una productividad de nueve puntos en 34 minutos de juego y unos James Jones y Mathew Dellavedova casi desaparecidos. El equipo se resintió por este aspecto y llegó agotado a la prórroga.
“Jugamos de la manera en la que pensamos que íbamos a ganar,
estábamos allí para eso”, afirmó el entrenador de los ‘Cavs’. “Cada día,
cada partido es un nuevo y si tenemos que hacer ajustes, los haremos”.
Y estos ajustes tendrán que llegar. No sólo porque la lesión de Kyrie Irving
es un contratiempo enorme, sino porque durante el Juego 1 se demostró
que no hay muchas alternativas para suplir al armador, que realizó un
trabajo defensivo por momentos impecable frente a Stephen Curry. Ahí
reside una de las grandes diferencias entre los Cavaliers y los
Warriors, en la profundidad de banquillo.
“Golden State tiene una plantilla muy profunda como ha demostrado
durante toda la temporada. Hemos sido un equipo mermado por las lesiones
y eso ha acortado nuestro banquillo hasta cierto punto. Creo que lo
hicimos muy bien para estar tan limitados. Estamos aquí, en las Finales
de la NBA. Definitivamente su profundidad es algo que debemos tratar,
porque es un factor para ellos.
Así son las cosas, dos circunstancias que provocan decisiones de todo
tipo. Tras el Juego 1 Kerr ha sabido aprovechar sus virtudes de una
manera más efectiva que Blatt. Es momento de que lleguen los ajustes.
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