Sombrero, camisa, pantalones de pinzas… En fin, mal tampoco iba ese pretendido icono de la moda que es Lewis Hamilton.
Pero lo cierto es que, al contrario que sucede en España con nuestras
leyendas, en Inglaterra se toman muy en serio la manera de hacer ciertas
cosas. Y cuando te invitan al palco real de la pista central de Wimbledon tienes que ir de rigurosa etiqueta, con traje, corbata y zapatos relucientes.
Y si no es así, no entras. Te quedas fuera. Así de simple, ya seas
Hamilton o el primer ministro Roger Federer y Novak Djokovic, que
finalmente terminó con victoria del serbio, junto a los actores Benedict Cumberbatch, Gerard Butler o Bradley Cooper, todos ellos vestidos como exige el protocolo.
“Lewis está muy triste por no haber podido presenciar la final masculina
del torneo por una confusión con el código de etiqueta”, explicó un
portavoz del piloto de Mercedes. Y es que a veces no es suficiente con
ser alguien, hay que parecerlo.
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