En la final de Wimbledon (a las 15:00 horas), todo es cuestión de carácter: y Garbiñe Muguruza Blanco
lo tiene. Ella misma lo confirma, con palabras y hechos. Carácter se
necesita para orlar con guirnaldas de sueño dorado lo que se adivina
como un combate brutal ante la que puede ser la mejor tenista de todos
los tiempos: Serena Jameka Williams Price, que sale a
la caza de su título de Grand Slam número 21. Por si hay dudas: “Ante
Serena es el partido que menos depende de nosotros, pero nuestro sistema
es agresivo e iremos a por ella”, confirma Alejo Mancisidor, entrenador
de ese sol naciente que responde por Garbiñe.
Más allá de los 20 títulos (individuales) de Grand Slam
que firma Serena, número uno del mundo a los 33 años y también al borde
del Serena Slam (los cuatro grandes títulos consecutivos, en fila), los
datos ofrecen proyecciones curiosas: Garbiñe y Serena solo se han
cruzado tres veces, y siempre en partidos de Grand Slam. Muguruza ganó
uno de ellos (Roland Garros, 2014) y Williams dominó en Australia, en
2013 y 15: cuatro sets para Serena y tres para Garbiñe, que en enero
pasado, en Australia, malversó oportunidades varias para mandar por 2-0 y
break en el tercer set.
En este Wimbledon, Serena ha pasado en pista seis horas y 38 minutos: casi tres horas menos que Garbiñe,
que ha jugado durante ocho horas y 31 minutos. Es, sobre todo, porque
Williams ha disputado dos sets menos que la tenista de Caracas (16-18). Y
además...
El tenis pegador de Muguruza, que empuja y te puede atropellar como
la llegada de un mercancías, es, con certeza, lo que menos conviene a
una Serena cuyos grandes apuros llegan en zona defensiva: Williams, la
mejor atacante del planeta, no es precisamente la que mejor defiende,
aunque eso (y más cosas) lo ha mejorado bastante desde 2012 su actual
entrenador y pareja: el francés Patrick Mouratoglou, Le
Coach. “Sabemos que cuando Serena debe defenderse es cuando está más
incómoda; intentaremos llevarla a esa situación”, analiza Mancisidor:
hubo partidos de este torneo que Serena despachó tras recorrer 523,7
metros (con Timea Babos): y ante Sharapova, la número uno cubrió 821,7
metros. Por razones obvias, Williams (33 años) lo pasó mucho peor ante
Watson y Azarenka, que la llevaron a tres sets, con distancias
respectivas para Serena de 1.898,7 metros y 1.381,9. Ante Kerber,
Muguruza alcanzó 2.737,6 metros. Contra Radwanska fueron 2,147,6. En
todo el torneo son 6.389,6 metros para Serena... y 11.161,4 para
Garbiñe. Casi el doble: pero Muguruza tiene 21 años.
Amenaza. Serena firma 68 saques directos (alguno, a
más de 190 km/h), con 13 dobles faltas. Garbiñe, una amenaza a babor y
estribor, como sufrió y observó Radwanska, liga 27aces (roza los 180
km/h) con 18 dobles faltas. Según la BBC, la hora de la verdad sonará
con la sagrada Centre Court a 30º: la hora del gran sueño de Garbiñe
Muguruza. Qué maravilla poder soñar así y aquí.
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