Rice, ex corredor de los Baltimore Ravens, le compartió a Jemele Hill de "Outside The Lines" en ESPN
que piensa que los equipos de la NFL han dudado en firmarlo a causa del
video de vigilancia, difundido el año pasado, donde se muestra a Rice
golpeando a su entonces prometida Janay Palmer dentro del elevador de un
casino.
"Vivimos en una sociedad donde la opinión pública importa y respeto
eso totalmente", dijo Rice en la entrevista del martes. "La violencia
doméstica es real. Sucede cada 12 segundos al tiempo que tú y yo
platicamos. [...] Pienso que ese problema por sí solo, conmigo en esa
situación, tras el video, pone muchas cosas en perspectiva. Ese recuerdo
vívido, obviamente, es la peor decisión que he tomado en mi vida".
Rice, de 28 años, dijo considerarse un "hombre rehabilitado" y que ha
tratado de exponer ese punto a equipos potencialmente interesados en
él.
"Las conversaciones que tuve con ellos fueron más para entender la
magnitud de mi situación", expuso. "Sé que es un asunto único, entonces
sólo trato de vivir honestamente y seguir esperanzado en la
oportunidad".
Rice admitió, no obstante, que sabe del reto sustancial para ganarse la confianza pública y su apoyo.
"Puedo entender que probablemente algunas personas nunca perdonarán
mis acciones", reconoció. "Pero siento que cada paso que dé ahora será
hacia el frente. Con el tiempo, quiero ser capaz de reescribir el guion,
decirle a mi hija que su papá tomó la peor decisión de su vida, pero
esto es lo que hice después.
"Para los sobrevivientes de la violencia doméstica, entiendo cuán
real es, y nunca quiero dar eso por sentado porque es un problema real
en nuestra sociedad. Mi video arrojó la luz allá afuera; si nunca habías
visto cómo es la violencia doméstica y ves mi video, puedo entender por
qué hay mucha gente que nunca me perdonará".
Rice expuso en múltiples ocasiones que quiere retirarse "de la forma
adecuada" pero también enfatizó que entiende el "privilegio" de jugar en
la NFL.
"Entiendo por qué quizás haya algunos equipos que se alejan de mí",
expuso Rice. "Entiendo eso porque es un privilegio. Realmente es un
privilegio jugar en la NFL. Es un privilegio jugar deportes
profesionales.
"Siempre sostengo que una o dos malas decisiones pueden volver tu
sueño una pesadilla. Bueno, tuve que comerme mis propias palabras.
Realmente viví una pesadilla. No está gravado en piedra que vayas a
recibir una segunda oportunidad. Debo fijar mi fe y esperanza en todo lo
demás que hago en la vida, simplemente estoy muy esperanzado por una
segunda oportunidad".
Rice no ha jugado desde que fue liberado por los Ravens la temporada
pasada. Se mudó de Baltimore a Connecticut y ha recibido apoyo de un
grupo de defensores, incluyendo el ex coach de los Tampa Bay Buccaneers,
Greg Schiano, quienes han contactado equipos de la NFL en un intento
por llevarlo a un campamento de entrenamiento.
Rice también habló de su decepcionante actuación del 2013, cuando
corrió para 660 yardas y promedió apenas 3.1 yardas por acarreo: sus
peores cifras personales. Tres veces jugador de Pro Bowl, Rice aludió a
una lesión de cadera que limitó su producción en el 2013, pero también
negó que su salud le prevenga firma con otro equipo.
"Interpreté este año fuera como un año de lesión, a excepción que no
fue algo físico, fue mental", reconoció. "Todo se trató de rehabilitarme
para ser el mejor esposo, padre, y salir allá a compartir mi historia.
No me da miedo decir ahora mismo que me siento como un hombre
rehabilitado. Tomé este año como una lesión mental. Mentalmente, pasé
por muchas cosas".
ESPN
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