El Más Grande, que con 73 años sigue bailando sobre el ring de la
vida contra el Parkinson, monopoliza esta semana la portada de Sports
Illustrated. Es la 39ª ocasión que Muhammad Ali se asoma a la primera
página del magazine semanal de deportes más prestigioso de Estados
Unidos. Sólo el señor del aire, Michael Jordan, ha ocupado más veces esa
posición de privilegio, con 57.
El legado de El Más Grande sigue creciendo. Todavía lucha, todavía
inspira. Ese es el titular que acompaña la foto de un joven Ali que
asalta el primer plano con la mirada que congeló rivales desde que en
los Juegos de Roma 1960 consiguió una medalla de oro hasta llegar a
proclamarse campeón del mundo de los pesos pesados con 22 años, en 1964.
El día que se subió a las cuerdas para gritar “¡Soy el rey del mundo!”,
después de que Sonny Liston abandonara tras el sexto asalto.
SI devuelve al campeón a la actualidad al rebautizar uno de sus
premios, que otorga a personas o instituciones que han trascendido al
deporte, como Muhammad Ali Legacy Award.
“La primera portada supuso un punto de inflexión en mi carrera”,
reconoce Ali, que contestó a un cuestionario, en el reportaje de SI. Fue
un 10 de junio de 1963. Todavía era Cassius Clay, y se disponía a
viajar a Londres para disputar su primer combate fuera, frente a Henry
Cooper.
Después Clay se convirtió en Muhammad Ali, flotó como una mariposa y
picó como una abeja. Se convirtió al Islam. Se negó a ir a Vietnam y fue
desposeído de sus títulos. Volvió para hacerse inmortal ante Frazier y
Foreman. Dejó fotos que son posters. Ya no se le ve, pero su legado
sigue vivo.as.com
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