Aunque son muchos los combates que desde 1934 han exacerbado la famosa
rivalidad boxística entre México y Puerto Rico, hay uno que sin lugar a
dudas fue el que virtualmente se encargó de darle el lustre a estas
épicas batallas entre el talento nacido en una de las Antillas del
Caribe y el producto del extenso territorio azteca.
Pero más aún, catapultó la calidad boxística de Puerto Rico a otro nivel ante el mundo.
Wilfredo
'Bazooka' Gómez, el segundo boricua en capturar en su carrera tres
cinturones mundiales, y el primer boxeador en la esfera en lograr 17
defensas de título consecutivas por la vía rápida, erigió precisamente
ese legado a partir de su sonoro triunfo del 28 de octubre de 1978 sobre
el entonces invicto campeón mexicano Carlos Zárate.
Se trataba de
una pelea en la que Gómez era un completo desfavorecido. Con apenas
récord de 23-0 llegaba a un duelo casi imposible ante un peleador
veterano como Zárate, con marca de 52-0.
Lo único que estaba a
favor de Gómez era un atestado Coliseo Roberto Clemente de San Juan de
Puerto Rico y una Isla que se volcaba en su nombre como también lo hizo
hace unos años durante el tiempo que estuvo activo el otro gran ídolo,
Félix 'Tito' Trinidad.
"Zarate era un peleador extraordinario.
Alto, de una gran pegada. Parecía un peso mediano dentro de una
fisonomía de un peleador de 122 libras, y Gómez no era el favorito para
esa pelea", recordó el veterano periodista televisivo de Puerto Rico,
Rafael Bracero.
"De hecho, tuve la oportunidad de hacerle varias
entrevistas a personalidades que no eran del boxeo, o sea, que no eran
especialistas del deporte, gente de pueblo que simplemente veían el
récord tan impresionante de Zárate, sus victorias y su pelea contra
(Alfonso) Zamora que fueron brutales, y por otro lado veían a un Gómez
que no estaba probado todavía a ese nivel", agregó.
Aunque se
trataba de la sexta defensa del título súper gallo del Consejo Mundial
de Boxeo (CMB) que ganó en mayo de 1977 al vencer al koreano Dong-Kyun
Yum en Puerto Rico, Gómez estaba obligado a probar que era el mejor
peleador del hemisferio ante otro súper dotado.
Zárate, uno de
tantos peleadores mexicanos que hicieron del mítico Forum de Inglewood,
California, su segunda casa, venía de vencer por la vía rápida al
puertorriqueño Andrés 'Puppy' Hernández, precisamente en el Roberto
Clemente de San Juan. Hernández también había sido superado años antes
por el propio Gómez.
Vestido con pantalonetas que simulaban la
bandera de Puerto Rico, Gómez no se rifó al campanazo inicial aquella
noche en el Clemente. Estudió a Zárate por los primeros 30 segundos del
primer asalto y dejó que el mexicano lanzara su primer misil para no
tardar en enviar su respuesta.
“ Gómez había lucido su habilidad previamente ante Dong-Kyun Yum. Pero en el proceso de esta pelea, siendo Gómez el desfavorecido, él sólo quería demostrar que no solo era el mejor, sino que también era el mejor peleador que había producido Puerto Rico hasta ese momento.Restando 54 segundos de ese asalto, Gómez acertó su primera recta al rostro de Zárate dejando en claro sobre el ring que los récords previos de cada uno eran cosa del pasado.
” -- Rafael Bracero, experimentado periodista puertorriqueño
En el segundo, Gómez logró
acorralar por primera vez a un Zarate que a pesar de su alcance, se le
hacía muy difícil descifrar al boricua. El 'Bazooka' también aprovechó
para empujar a Zárate por la cabeza en medio de una embestida para hacer
que éste perdiera el balance y tocara la lona. Al cierre del asalto, ya
Gómez le observaba con bravura y se preparaba para poner en función su
plan.
"Gómez había lucido su habilidad previamente ante Dong-Kyun
Yum. Pero en el proceso de esta pelea, siendo Gómez el desfavorecido, él
sólo quería demostrar que no solo era el mejor, sino que también era el
mejor peleador que había producido Puerto Rico hasta ese momento",
recordó Bracero.
"Yo le dí un consejo a Wilfredo: "a éste hombre
tienes que darle primero. Si no haces no podrás asimilar la fuerza que
tiene el hombre y por tanto tienes que rifarte", le dije. Y
efectivamente fue lo que sucedió", agregó.
En el tercer asalto,
Gómez -de habilidades y herramientas extraordinarias- neutralizó a
Zarate en el momento en que éste se disponía a poner en marcha su plan
ofensivo. El boricua conectó con un sólido gancho de izquierda al
mexicano y se enfrascaron en una encarnizada batalla cuerpo a cuerpo
ante una enardecida fanaticada.
Ya sabiendo que las manos de Gómez
le estaban mermando, Zarate abrió el cuarto 'round' con mucha fuerza y
presto a intercambiar metralla. Pero Gómez probó en ese momento la
grandeza que escondía. Un sólido gancho de izquierda al mentón tiró de
bruces en la lona a Zárate e hizo que Gómez activara su instinto asesino
y desenfrenado.
Gómez lo derribó dos veces en el cuarto, y una
vez más en el quinto, obligando a que el equipo de Zárate lanzará la
toalla y pusiera fin a la contienda.
"Las peleas entre boricuas y
mexicanos son peleas duras, muy duras", comentó Gómez. "Ganarle a Zárate
fue una gran satisfacción para mí, pero mucho más para Puerto Rico. Fue
una pelea en la que periodistas y conocedores no me veían ganar y al
final, le gané bien y terminó siendo mi camino a la fama y al dinero",
sostuvo el hoy miembro del Salón de la Fama del Boxeo Internacional.
Su
triunfo desató una celebración sin precedentes en Puerto Rico. Una de
esas de las que todavía, 36 años mas tarde, aún se tiene un grato
recuerdo.
"En Puerto Rico fue la pelea que más fanáticos aglutinó.
Llenó el Coliseo Roberto Clemente completo y como nunca, y llenó
también el Estadio Hiram Bithorn donde la estaban presentando a través
de circuito cerrado", explicó Hiram Martínez, exeditor del diario El
Vocero de Puerto Rico, y hoy editor en ESPN Deportes.com.
"Recuerdo, aunque yo era muy joven, que las dos arenas estaban llenas
completamente. Era como un festival. Yo, conocía el Coliseo, vivía cerca
de él y también del Hiram Bithorn. Sabía como entrar sin tener que
pagar boleto. Cosas de muchacho. Conocía cada recoveco, pero para este
evento todo estaba bloqueado. No había forma de entrar y me fui a un
cine cercano", relató Martínez.
"El cine estaba lleno, y estaba
lleno de personas que no pudieron entrar a ver la pelea. Y en el cine
cuando anunciaron que Gómez había ganado, que lo dijeron por micrófono,
la gente empezó a aplaudir y abrazarse entre ellos. La mayoría de la
gente se fue del cine. Se fueron a celebrar", agregó.
El referí
Harry Gibbs se encargó de detener el combate a los 44 segundos del
quinto asalto al tiempo que veía caer sobre la lona la toalla blanca
lanzada por el equipo de Zarate que ratificaba la decisión.
La
euforia en el Clemente fue grande. Momentos como ese sólo se vivieron
casi tres décadas después con la figura del otro ídolo puertorriqueño
Félix 'Tito' Trinidad.
"Gómez por su habilidad colocó a Puerto
Rico esa noche a otro nivel. Ahí comenzó el inicio de la leyenda",
aseguró Bracero quien mantiene muy vivo el recuerdo de esa noche y
muchas otras grandes veladas en las que trabajo y en las que el
principal denominador fue la rivalidad de México-Puerto Rico.
Esta,
y otras conquistas de Gómez dieron paso a otras leyendas del boxeo como
Wilfredo 'El Radar' Benítez quien se convirtió en campeón del mundo en
1979 al vencer al mexicano radicado en California, Carlos Palomino para
obtener el campeonato welter del CMB. Benítez fue además el campeón más
joven en la historia del boxeo profesional al ceñirse una corona con
apenas 17 años.
ESPN
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