En una rueda de prensa convocada de urgencia, el presidente de la
DFB, Wolfgang Niersbach, explicó que "el comité organizador del Mundial
tenía tres posibles vías de ingreso: la venta de entradas, el patrocinio
y una subvención para la organización".
Según Niersbach, en una reunión en Zúrich en enero de 2002, el
secretario general de la FIFA, Joseph Blatter, ofreció al presidente del
comité organizador alemán, Franz Beckenbauer, una subvención por valor
de 250 millones de francos suizos (170 millones de euros según el cambio
de entonces).
La condición para recibir esa subvención, agregó, era la de
transferir previamente diez millones de francos (6,7 millones de euros) a
la Comisión de Finanzas de la FIFA.
Beckenbauer estuvo de acuerdo en asumir el pago a título privado ya
que consideraba que la situación financiera global del Mundial era
sólida, pero finalmente fue el entonces jefe de Adidas, Robert Louis
Dreyfus, quien realizó la transferencia, señaló.
A la pregunta de por qué había que transferir diez millones de
francos a la FIFA para contar con una futura subvención, Niersbach se
limitó a contestar: "Tampoco yo lo tengo claro. No le puedo responder a
esa pregunta".
Según el "Bild", el pago debía realizarse a modo de garantía, pero
como el entonces recién creado comité organizador alemán carecía de
ingresos, fue Dreyfus quien realizó la transferencia a la Comisión de
Finanzas de la FIFA.
Posteriormente, el comité organizador alemán devolvió esta misma suma a Dreyfus a través de una cuenta de la FIFA, explicó.
"El tema es muy complejo", afirmó Niersbach, quien reiteró que en la
concesión del Mundial de 2006 a Alemania "todo fue legal", al tiempo que
volvió a asegurar que "no hubo cajas negras". espn.com
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