Novak Djokovic jugueteó durante 78 minutos con Jo-Wilfried Tsonga
hasta que, en el noveno juego del segundo set, la tercera doble falta
del ultrapresionado francocongoleño de Le Mans puso rúbrica a la
sentencia de la final de Shanghai: 6-2 y 6-4 para Djokovic a través de esos 78 minutos en los que Tsonga, verdugo de Anderson y Nadal, careció de opciones reales.
Se trata del tercer título de Masters 1000 en Shanghai para un Djokovic estratosférico: 10-0 en la gira asiática
(sin perder un set), 73-5 en el cómputo de 2015, novena corona ATP del
año... y Masters 1000 número 25, despegándose de Roger Federer y a solo
dos de la plusmarca de 27 que mantiene Rafa Nadal. En el liderazgo
supremo de la ATP, Djokovic asciende a la cota himalayesca de los 16.785
puntos. Pese a su descomunal primer servicio (cinco saques directos),
Tsonga tuvo que negociar... 13 puntos de rotura en esos 78 minutos.
Salvó nueve de ellos, pero le sentenció la pérdida de los otros cuatro,
con descalabro masivo en segundos saques: en el primer set, el de Le
Mans ganó... un punto con esos segundos envíos (1/9, 11%) para 'alzarse'
hasta el 16% del final: 4/25. O sea, Tsonga, un sacador-cañonero que ahora regresa al 'Top Ten' con los puntos de esta final de Shanghai, le pudo ganar a Djokovic... 4 puntos de 25 jugados con sus segundos servicios. La última vez que chocaron hasta hoy, en 2014, había ganado... Tsonga.
A los 17 minutos el partido ya volaba en 4-1 para un Djokovic inabordable por las dos alas de la pista,
con movilidad no de este mundo, imperial e impenetrable con su revés
plano y blindado con esos restos matadores, sin una fisura. El 6-4 que
alcanzó Tsonga en la segunda manga es el segundo mejor tanteo en un set
que nadie le ha hecho a Djokovic en esta gira por Extremo Oriente. Aquí
en Shanghai, Bernard Tomic aun pudo forzar (y perder, claro) un 'tiebreak' con este despótico número uno.
Andy Murray no pasó de 3 juegos en un set. Djokovic, cósmico, ha
completado este 'tour' asiático sin Boris Becker y de nuevo con Marian
Vajda en la guía técnica: en realidad, lo mismo le da, que le da lo
mismo.
"Ahora no se hablará ya más de Roger Federer y Rafael Nadal,
ahora comienza la era de Novak Djokovic", dijo Dijana Djokovic, madre
del número uno del mundo, en la terraza de jugadores de Wimbledon cuando
Novak conquistó en 2011 (ante Rafa Nadal) su primer título (ahora lleva
tres) en el All England. Parecía una bravata, puro orgullo de madre. No
lo era.
Ante Tsonga, Djokovic ganó 21 de los 25 puntos que jugó con restos a segundos servicios...
mientras que él mismo se aseguraba el 75% de puntos con sus segundos
saques (9/12)... y un sideral 86% (26/29) con primeros. En el primer
set, Djokovic cometió cuatro errores no forzados. Al fin, produjo un
total de ocho... por 27 de un Tsonga que, harto de perder cada peloteo,
decidió atacar la red con cualquier bola, fuera como fuese, y morir con
las botas puestas, como así ocurrió.
A veces, Djokovic se reía en los restos y en los 'passings',
la sonrisa lupina del dictador/mejor jugador del mundo. Alguna vez,
Tsonga clamó: "No le mires a él, mira a la bola, 'la balle', la
balle"... hubiera dado igual, mirara a donde mirara: Djokovic se extendía por toda la pista,
A los 28 años, Djokovic gobierna el tenis mundial. ¿Ha nacido el que
pueda montar el gran golpe para acabar con la 'Era Djokovic'? AS.COM
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