El hecho se produjo luego de una infracción de Marcelo Díaz a Messi
que derivó en alguna protesta de su familia, que al ser identificada por
los aficionados locales recibió insultos, escupitajos y a punto estuvo
de producirse una agresión física.
Sin embargo, la oportuna intervención del embajador argentino de
Chile, Ginés González García, que retiró a los familiares del capitán
argentino del lugar, evitó que la cuestión se agravara.
El diplomático llevó a los Messi desde el centro de la zona de
plateas hasta la parte superior, donde estuvieron más protegidos,
alejados de los ocupantes del lugar, y así pudieron seguir viendo el
partido ya un poco más tranquilos.
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