"Estoy muy consciente de la importancia que tiene este día para
República Dominicana... es lo que más nervioso me tiene. "Estoy
representando a mi pueblo Manoguayabo, a República Dominicana y a
Latinoamérica", agregó en un conversatorio en español con la prensa
hispana presente en Cooperstown.
El lanzador ganador de tres premios Cy Young en una legendaria carrera
de 18 años con Dodgers de Los Angeles, Montreal, Boston, Mets de Nueva
York y Filadelfia, entrará el domingo al nicho de los inmortales
acompañado de Randy Johnson, John Smoltz y Craig Biggio.
Martínez es el octavo latinoamericano que ingresa a Cooperstown por su
desempeño en los diamantes de Grandes Ligas. Los primeros fueron los
puertorriqueños Roberto Clemente (1973), Orlando Cepeda (1999) y Roberto
Alomar (2011); el dominicano Juan Marichal (1983), el venezolano Luis
Aparicio (1984), el panameño Rod Carew (1991) y el cubano Tany Pérez
(2000).
Martínez alabó a los latinoamericanos que fueron pioneros en las ligas
mayores, especialmente a Marichal y Clemente. Marichal, quien tuvo seis
temporadas de 20 o más triunfos en su carrera, fue la primera gran
estrella dominicana en las ligas mayores. Clemente, quien bateó tres mil
hits y ganó 12 Guantes de Oro, es recordado como pelotero estrella,
pero también como gran humanista y líder comunitario.
"Para República Dominicana fueron 32 años de espera, solo con don Juan
Marichal, quien lamentablemente no estuvo cuando la tecnología llegó al
juego y todas las cosas que hacemos quedan bien documentada", dijo
Martínez. "Anoche nos reunimos con nuestras esposas y me dijo que estaba
feliz y orgulloso de verme llegar al Salón de la Fama y me advirtió que
este fin de semana sería muy ajetreado, pero que después lo disfrutaré
más tranquilo", dijo Martínez.
"También tuve la oportunidad de hablar bastante con [doña Vera] la viuda
de Roberto Clemente. He estudiado mucho la vida de Clemente de como
luchó por la igualdad para todos nosotros los latinos", dijo Martínez.
"Me identifico con él, porque soy una persona que expresa sus emociones,
dice lo que siente y que defiende su raza latina. Me siento muy
contento con estar en el mismo lugar que Clemente y Marichal", agregó el
nuevo inmortal del béisbol.
Martínez, quien tuvo marca de 219-100, efectividad de 2.93 y 3,154
ponches en una carrera que transcurrió entre 1992 y 2009, fue ocho
Juegos de Estrellas, lideró su liga seis veces en promedio de Whip,
cinco en efectividad y cinco en ponches por nueve entradas.
Abanicó más de 300 bateadores en dos ocasiones y conquistó la triple corona del picheo en la Liga Americana en 1999.
"Más que representar a República Dominicana y latinoamérica, mi carrera la asumí como un compromiso personal", dijo. "Quiero que la generación de peloteros dominicanos que vendrán después de mi comprendan que representamos un país, una familia, un legado. Ojalá que todos los latinos puedan comprender el nivel de compromiso que tienen con la sociedad, con representar los derechos de los latinos, el calor y nuestro amor", dijo. Martínez, de 43 años, recordó los duros años de su niñez creciendo en un pueblito en los suburbios de Santo Domingo y todos los obstáculos que debió saltar para sobrevivir en un deporte que tradicionalmente ha sido dominado por hombres grandes y fuertes. Sin embargo, no hay resentimientos. "Mi carrera entera fue especial. Mirando ahora desde aquí es más fácil para mí decir que hasta los momentos amargos ahora son dulces, porque esos me enseñaron a luchar, a ser perseverante, me enseñaron a seguir hacia adelante y me prepararon para saborear los momentos difíciles y aprovechar las oportunidades que Estados Unidos me abrió", dijo. Martínez dijo que no tiene un discurso escrito para el domingo, pero que planea comenzar hablando en inglés y luego pasará a español. "Hay que esperar que las emociones dicten lo que va a pasar, pero recuerden que soy un ser humano y tengo sentimientos y podrían aparecer algunas lagrimitas o trancarme", dijo. "He preparado algo, he hecho notas cortas de guías, pero lo que voy a decir será lo que me salga de adentro, del corazón", dijo.
"Más que representar a República Dominicana y latinoamérica, mi carrera la asumí como un compromiso personal", dijo. "Quiero que la generación de peloteros dominicanos que vendrán después de mi comprendan que representamos un país, una familia, un legado. Ojalá que todos los latinos puedan comprender el nivel de compromiso que tienen con la sociedad, con representar los derechos de los latinos, el calor y nuestro amor", dijo. Martínez, de 43 años, recordó los duros años de su niñez creciendo en un pueblito en los suburbios de Santo Domingo y todos los obstáculos que debió saltar para sobrevivir en un deporte que tradicionalmente ha sido dominado por hombres grandes y fuertes. Sin embargo, no hay resentimientos. "Mi carrera entera fue especial. Mirando ahora desde aquí es más fácil para mí decir que hasta los momentos amargos ahora son dulces, porque esos me enseñaron a luchar, a ser perseverante, me enseñaron a seguir hacia adelante y me prepararon para saborear los momentos difíciles y aprovechar las oportunidades que Estados Unidos me abrió", dijo. Martínez dijo que no tiene un discurso escrito para el domingo, pero que planea comenzar hablando en inglés y luego pasará a español. "Hay que esperar que las emociones dicten lo que va a pasar, pero recuerden que soy un ser humano y tengo sentimientos y podrían aparecer algunas lagrimitas o trancarme", dijo. "He preparado algo, he hecho notas cortas de guías, pero lo que voy a decir será lo que me salga de adentro, del corazón", dijo.
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