El caso más flagrante fue el de Carl Lewis, nueve oros olímpicos, que
se quedó sin galardón en 1996 al quedarse dormido en un aeropuerto de
Estados Unidos. La ausencia en Oviedo de Pau y Marc Gasol para recoger
el Premio Princesa de los Deportes al menos estaba justificada. A pesar
de su voluntad, el duro trámite de la NBA no fue superado. La gala se
celebró en el teatro del Campoamor sin que se entregaran las
distinciones correspondientes en la disciplina de los deportes.
Así lo marca el protocolo: cuando falta un galardonado no hay diploma
ni estatuilla. Las referencias a los baloncestistas llegaron en el
discurso final del Rey Felipe VI. “Pau y Marc han sido galardonados en
reconocimiento al talento y al compromiso con las que han alcanzado los
éxitos”, aseguró. “Se muestran emocionados con los triunfos, convencidos
que para formarse como deportistas hay que trabajar en equipo”, remató
el Rey.
Agustín Gasol, padre de los hermanos, representó a la familia desde
uno de los palcos del teatro. La disciplina de los deportes es la que
más quebraderos de cabeza ha dado a la Fundación. Al sonado caso de
Lewis se unieron el de Navratilova,1994, que argumentó que perdería 2
millones de euros por compromisos profesionales, y el de Lance
Armstrong, 2000, que desde la primera llamada aseguró que no viajaría. as.com
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