El Tour de Francia levanta mañana el telón del recorrido de la edición de 2016, que según los rumores volverá a apostar por la montaña en detrimento de la contrarreloj, pasará por Andorra y afrontará los Pirineos antes que los Alpes, aunque serán los Vosgos quienes tengan la última palabra.
El director de la prueba, Christian Prudhomme, desgranará el
recorrido que, si se confirman las filtraciones, parece muy fiel a su
manera de ver la carrera y tendrá un final en la estación española de
Pla de Beret.
Lo hará ante la mirada de Chris Froome, ganador de la última edición,
y del español Alejandro Valverde, tercero, los dos principales tenores
del pelotón que viajarán hasta la capital francesa para vivir la
ceremonia de presentación del recorrido del año próximo.
Poca contrarreloj, porque el patrón del Tour cree que resta
espectacularidad y emoción a la clasificación, y una apuesta por buscar
nuevos territorios.
Apenas 33 kilómetros contra el crono poco después de haber subido los Pirineos y antes de que se afronten los Alpes, restarán opciones a los especialistas en esa faceta.
Será, sin embargo, más contrarreloj que este año, cuando los
especialistas se conformaron con los 14 de la primera etapa en Utrech,
la menor cantidad desde que en 1947 la ronda gala comenzó a programar
este tipo de etapas. Eso sí, la ronda pasada incluía también una crono
por equipos de 28 kilómetros.
Además, las filtraciones apuntan a que los últimos contornos de la
general final, antes del paseo triunfal del ganador en los Campos
Elíseos el 24 de julio, tendrá como escenario el macizo de los Vosgos,
uno de los lugares preferidos de Prudhomme.
El director parece, además, que no va respetar la regla de la alternancia entre los dos grandes macizos.
Normalmente, el Tour no suele repetir dos años consecutivos el orden
entre Alpes y Pirineos, pero en la pasada edición también se afrontó en
primer lugar el macizo fronterizo con España.
Lo único que se conoce hasta ahora es que la ronda gala se lanzará el 2 de julio desde el turístico Mont Saint-Michel
y vivirá tres etapas en tierras del departamento de la Mancha. El
viento, siempre al acecho junto al mar, podrá marcar los primeros pasos
del Tour.
A partir de ahí, las filtraciones apuntan a que el pelotón abandonará Bretaña para dirigirse al sur, en dirección a las riberas del Loira. Angers o Tours pueden ser el destino.
Enseguida deberá venir el macizo Central, con posibles metas en
Limoges, Le Lioran o Aurillac, que dejarán la carrera en las faldas
pirenaicas.
Ese primer macizo, además de la etapa de Pla de Beret, tendrá al
menos una meta más en Andorra, que además puede acoger la primera
jornada de reposo, y, posiblemente, otra en Auch.
Rumbo a los Alpes, el Tour hará parada en el Mont Ventoux, que se ascenderá, si los rumores son correctos, el 14 de julio, día de la fiesta nacional gala.
Y víspera de que se dispute la única contrarreloj de la edición, que
apenas tendrá 33 kilómetros entre Bourg-Saint-Andéol y Vallon Pont
d'Arc.
El pelotón disfrutará en Briançon de una segunda jornada de descanso
antes de afrontar la recta final, con los Alpes por delante y,
posteriormente, el veredicto definitivo de los Vosgos.
AS.COM
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